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Historia e historias de guerra y paz

Vicente Herrera Márquez


Conozco la historia.
Es cierto, conozco mi historia
también sé y reconozco que existe tu historia.
¿Cuál es verdadera? ¿La tuya o la mía?
Las dos son verdaderas.

Reconozco la tuya, por favor reconoce la mía.
Por circunstancias de la vida y las pasiones del hombre,
en busca de una utopía, combatimos en la misma guerra.
Guerra que hicimos desde trincheras contrarias,
con distinta bandera, distinto ideal, distinto interés,
siendo lo más probable que matáramos por el mismo fin.
Por eso la Historia no es sólo una ni la propia de cada uno;
es la tuya, es la mía, también la del vecino, la del amigo,
y por lógica también lo es la del ocasional enemigo.

La Historia importante es la que queda.
Es la que queda después de silenciar los cañones;
después de maldecir, llorar y calmar las pasiones;
después de levantar a los hermanos heridos;
después de recoger y sepultar a los muertos;
después de restañar las heridas del cuerpo y del alma;
después de reconocer los errores de cada trinchera;
después de volver a encontrarnos con franca mirada
adoptando lo bueno y desechando lo malo, de cada una de ellas.
Después de darnos la mano sin manchas de sangre.
Después de honrar a todos los muertos,
a los tuyos y los míos, a los míos y los tuyos.

Por eso amigo mío, la Historia no es una ni todas,
es cada catástrofe, cada bonanza, cada guerra, cada armisticio;
así fue, es y será en pretérito, en presente como también en futuro,
puesto que en el tren de la vida la guerra y la paz son pasajeros habituales.
La guerra, aunque muchos digan que no, tiene asiento preferencial
pues lo ocupa en cualquier momento y en la estación conveniente a su fin;
mientras que la paz hace esfuerzos sobrehumanos para no quedar en el andén,
dado que los que la enarbolan, por intereses mezquinos no logran acuerdos,
para darle el lugar y el asiento importante que merece en el tren.

Así es, la Historia es el total de todo, sin quitarle ni un punto, ni una coma,
mucho menos restarle o sumarle muertos a la suma del frente que sea.
Es todo lo que abarca lo escrito de la trayectoria de cada pueblo, nación o país;
de lo que cuentan los padres que le contaron sus viejos, y a los viejos sus viejos,
de las fechas que se inventó la pólvora, las escrituras, las fronteras...
de las catástrofes naturales, de las epidemias, también las vacunas...
de las vidas de grandes personas, de los muertos anónimos por ambición y poder.
De todo lo dicho e incluso de aquello que con intención o vergüenza ocultamos,
agregándole aunque nos parezca mínimo y sin relevancia,
un compendio abreviado de cada una de nuestras propias historias personales.

 

 

Incluido en libro: Simplemente el viento
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