PÁGINAS AL VIENTO  -  Poemas            PANEL CENTRAL

Juguemos a desnudarnos

Vicente Herrera Márquez

 

Voy a intentar desvestirme,
sé que no es fácil,
pero el intento, por lo menos, haré.

Sacarse la ropa no cuesta nada,
es ceremonia de todos los días.
A la hora de ir a dormir,
en una playa nudista escondida,
en una protesta callejera,
en un cuarto en penumbras,
en una alcoba iluminada,
hasta en el coche en un mirador.
Y en muchas otras partes o situaciones,
sacarse la ropa no cuesta nada.

Pero sacarse el traje de piel… duele,
¡Y por la puta, que cuesta y duele!
Y aún más si esa piel esta curtida por años
y cubierta con pintura de pudor y vergüenza.

No hablo de la dermis superficial que cubre el cuerpo,
sino de esa costra dura producto del polvo del camino,
de esa coraza que se formó con la herrumbre del tiempo
o con las pedradas recibidas y el acero de nuestro orgullo.
Pero aunque cueste trataré de sacarme esa coraza.

Gran parte de mi piel es cuero duro, grueso y arrugado,
una capa es de vientos de latitudes y situaciones distantes ,
otra capa es de tango bailado en las esquinas de la vida
y así se van sucediendo según los tiempos vividos,
los caminos andados y la estadía en estaciones de fiestas y lutos.

Luce manchas de tiempos malos y también lonjas de bonanza,
partes de ella acarician y muchas también con saña rasguñan.
Hay una parte más oscura que es olvido fingido,
que aunque he querido, no hay forma de poder extirparlo.
Gran parte de ella es de momentos de hoy y tiempo de ahora.

Primero la regué con mate amargo, luego la embebí con vino tinto;
mi piel tiene grabados besos mansos, y rasguños de felino envidioso.
En las capas más profundas lleva el frío de arreos de tiempos.
caricias de primaveras imberbe y los deshielos de nieves de invierno.
En la piel de las manos hay callosidades de obrero fabril
y ansiedades masturbadoras de joven son sed de amar y vivir.

Lleva cicatrices del indio en la espalda causadas por la espada y la cruz
y marcas de muchas batallas libradas por cariño, por amor y por pan.
Tiene marcas que dejaron tiempos de engaño y de propio sufrimiento
en los campos de lides incruentas, donde batallaron sentimientos.
La piel del pecho luce restos de arrogancia y de falsos orgullos,
que es herencia de sangre sufrida y testamento escrito con manos vacías…

Así, poco a poco, explicando la razón de cada capa me iré desvistiendo
haciendo un strip-tease racional ante esta audiencia que me lee y “escucha”
Sin música estridente ni luces titilantes me iré despojando de tiempo,
como así también, aunque cueste, de falso orgullo y engañosa apariencia
hasta encontrar la escondida dermis inocente de un joven soñador…
que la vida lo fue cubriendo con disfraces de ocasión y conveniencia.

… pero… pero… pero…
¡Puta que cuesta desnudarse y mostrar nuestra piel verdadera sin disfraces ni blindaje!
Me van a perdonar, pero aunque quiera, no podré desnudarme en forma total.


 

Incluido en libro: Cuando las letras vuelan
©Derechos Reservados. Registrado con el N ° en el Registro de Propiedad Intelectual - Chile

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