PÁGINAS AL VIENTO  -  Cuentos            PANEL CENTRAL

Máscaras y disfraces

Vicente Herrera Márquez

 Se puso su máscara de orgullo y el disfraz de altanería, cubrió sus ojos con cristal oscuro y mirando displicente, desde arriba, salió a engalanar las calles con su presencia de gran señor.

Me detuve arrogante en todas las esquinas, me admiré en los espejos de las tiendas, desprecié los saludos de la gente sencilla, caminé entre mendigos y en forma displicente  les arrojé  unas monedas, con indiferencia me reí de la mujer que cantaba y burlonamente observé al pequeño niño que bailaba por mendrugos…

Recorrí el boulevard de punta a cabo, de lado a lado por ambas aceras luciendo mi desplante y elegancia, menospreciando a todos aquellos que apurados vivían su existencia, no había otro como yo, tan especial y sobresaliente entre aquel conglomerado de individuos simples y apurados. Durante mi paseo notaba que las miradas de los transeúntes eran de admiración por mi desplante  y de envidia por mi elegancia.

Tomé un cappuccino en el café más elegante situado en la esquina más renombrada, miré la hora en mi Rolex dorado y consideré que  era hora de volver, pues consideré que ya había adornado la mañana del boulevard.

Cuando me dispuse a regresar, no pude dar un paso, estaba inmóvil y sin poder dar un paso, sentí mis zapatos como atornillados al asfalto.
Ya no era yo, el altanero. Sólo era un fantoche inerte vestido con un pantalón andrajoso y una camisa, que en algún tiempo  fue blanca, sin botones, manchada con salsa de tomates y vino tinto barato,  que producía la risa de quienes me veían allí, abrazando a un poste herrumbroso  mientras mis extremidades inferiores eran orinadas por los perros callejeros.


 

Incluido en libro: Cuentos de Vientonorte
©Derechos Reservados. Registrado con el N ° en el Registro de Propiedad Intelectual - Chile

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