PÁGINAS AL VIENTO  -  Cuentos PANEL CENTRAL

Neura Minidasa

Vicente Herrera Márquez

 

La nave Endemia-1, cuya construcción databa de cientos de años atrás, se desplazaba  por el espacio sinusal a  velocidad sideral, lo cual elevaba la temperatura circundante varios grados más allá de lo normal.  La orden era perentoria: atacar. En la bitácora de viaje o diario de guerra estaban anotadas todas las batallas, libradas y ganadas durante el largo periplo iniciado hacía ya mucho tiempo en su base de origen: Ortho-Myxo-Viridae.

En su puesto de mando el comandante Atila Virus-A estudiaba en su pantalla, la estrategia de la próxima batalla, la que agregaría a su bitácora con el número mil millón, con la cual completaría la cantidad exigida para retornar a su base y obtener unas merecidas  vacaciones.

Para conseguir el logro esperado, había enviado ya,  una escuadrilla de naves de transporte con un ejército de Mialgias, soldados entrenados en el debilitamiento de las tropas  enemigas, los cuales causaban estragos y preparaban el desembarco de los batallones de elite que libraban la batalla principal. Estos batallones eran tres.  Estaban al mando de oficiales, en los cuales depositaba toda su confianza, ya que habían estado con él en las mil millones de batallas y nunca le habían fallado. Ellos eran dos  hermosas y esculturales mujeres: Hema Glutinina, intrépida, fría y calculadora;  Neura Minidasa, valiente, alegre y desinhibida; y un hombre oscuro, pero eficiente, del cual ya había olvidado su verdadero nombre y solo lo llamaba M2.

El plan de ataque, ya repetido por mil millones de veces no podía fallar, nunca había fallado, por lo tanto Atila Virus-A  ya se veía disfrutando de sus tan ansiadas vacaciones en compañía de Hema o de Neura y ¿por qué no de las dos?, pensó, sin ocultar, un gesto de lascivia.

El plan de ataque era el siguiente: Hema Glutinina con su batallón Antigeno entra en contacto  con las líneas de avanzada del ejército amenazado, y que por lo demás son las principales defensas de aquel. Al tenerlas dominadas comienza la función de M2 que consiste en construir viaductos para que por allí se desplacen hacia el núcleo de las fuerzas sitiadas los  grupos de tropas especiales, grupos de ocho individuos, que obedecen órdenes directas de Atila Virus-A y que son los encargados de llevar a cabo la devastadora batalla química, que no solo permite dominar y vencer aquel núcleo, sino que además produce un proceso de multiplicación de las tropas atacantes, las cuales se reúnen en batallones sumergidos en unas lagunas de un ácido espeso, que rodea al núcleo vencido; este ácido los imposibilita, para seguir atacando.    

Es aquí donde comienza la importante acción de pequeños grupos infiltrados, entrenados y dirigidos, en la lucha cuerpo a cuerpo, por Neura Minidasa. Estos  están encargados de liberarlos de aquella trampa, para que una vez libres repitan el proceso con otros núcleos que aún no han sido atacados y en los cuales Hema y M2  tienen que comenzar nuevamente su parte del plan.

Este era el plan: plan que en realidad no necesitaba estudio ni mayor atención, puesto que lo habían llevado a cabo, sin ningún, tropiezo, en el transcurso del largo periplo y en el triunfo de mil millones de batallas. Sí, había que considerar que siempre atacaban a enemigos seguros de vencer y no se arriesgaban con aquellos que de alguna manera les ponían algunos tipos de barreras, que en la jerga de la guerra en el espacio sinusal, en el espacio alveolar y en los largos corredores del sistema Larinfarintráqueo se denominaban Vac-Unas. Por otro lado  para obtener las ansiadas vacaciones su bitácora no debía registrar ninguna derrota.

El ejército de Mialgias había cumplido su misión de debilitamiento y también habían comprobado que no existía barrera alguna que dificultara el ataque final.  Atila Virus-A ordeno a su tripulación realizar las maniobras de acercamiento y situarse en posición de combate. Hema  estaba ansiosa por atacar, Neura esperaba tensa y nerviosa. Ambas pensaban también en las inminentes vacaciones, que cada una por su lado, deseaba disfrutar en compañía del comandante, sin imaginar lo que aquel pretendía. M2 era el más tranquilo, su única ambición era retirarse a un pequeño punto que tenía reservado en el espacio inter-alveolar.

Comenzó la batalla: Hema y su batallón cumplieron de acuerdo al plan. M2  realizó cabalmente su trabajo de ingeniería. Los grupos de fuerzas especiales ingresaron con sus antiguos pero sofisticados equipos químicos, que eran los que realmente producían la mayor destrucción. Al entrar en contacto con los elementos del núcleo atacado comenzaron su proceso de multiplicación y a reunirse en aquella laguna gelatinosa a la espera de los grupos infiltrados de Neura que debían liberarlos. Estos no llegaban y ellos se seguían multiplicando y transformando en una masa, imposibilitados de moverse. Clamaban ayuda, llamaban a Neura, sus pedidos de auxilio fueron  inútiles, nadie llego. Atila Virus-A desde su puesto de mando vio esfumarse sus ansiadas vacaciones, había pasado lo que no había pasado en mil millones de batallas.....

¡Despierta! ¡Despierta! escuché una voz que  me llamaba desde algún recóndito lugar  del espacio, era mi mujer que me estaba despertando, para que tomara el medicamento que el doctor me había recetado, esa fría mañana, para combatir  la gripe. Después de tomar el segundo comprimido del día, descuidadamente leí la etiqueta del envase, sin entender mucho lo que allí estaba escrito, debajo de la marca del producto decía: Inhibidor de Neura Minidasa.

 

A pesar de que parece un relato de ciencia ficción, los médicos bronco-pulmonares pueden darse cuenta de que no es así.

 

 

Incluido en libro: Cuentos al viento
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