PÁGINAS AL VIENTO  -  Cuentos            PANEL CENTRAL

Producto de mercado.

Vicente Herrera Márquez

 

 Intemperie, noche fría y oscura, en la luz de las luminarias se dibujaba la lluvia.

En el interior una sala amplia e iluminada, mujeres y hombres celebraban la vida al calor de la amistad y de los leños que ardían en la chimenea. Amigos  que celebraban el cumpleaños de la dueña de casa.

Después de una muy exquisita y generosa cena regada con buen vino y ya al final de los postres una de las mujeres se levantó, pidió silencio y dijo:

–Amigas, amigos... ya es hora de que los hombres se pongan de pie y se preparen a cumplir con sus labores de verdaderos machos. Ya todas estamos de acuerdo, preparadas y esperando…

–¿Cierto chicas? –preguntó mirando a las mujeres. Todas con miradas y sonrisas pícaras asintieron.

–Por lo tanto ya no piensen más y no esperen, procedan… ¡Ahora ya! Todas estamos ansiosas y muy necesitadas…

Los hombres se miraron, se pusieron de pie, salieron, subieron a sus coches y raudamente en caravana se camuflaron con la lluvia y la oscuridad y tomando un rumbo conocido se dirigieron a un barrio elegante de la ciudad.

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En una clínica privada de lujo, en boxes individuales especialmente acondicionados, se recostaron en unos cómodos sillones y viendo en una gran pantalla de alta resolución películas altamente eróticas con mujeres despampanantes, se dejaron envolver por el deseo y la lujuria.

Después de un cuarto de hora y casi al unísono, como siguiendo una orden preestablecida o quizás a través de un mensaje subliminal en la pantalla, todos comenzaron a masturbarse… y en pequeños frascos de vidrio depositaron el líquido viscoso resultante de aquella acción.

Diez minutos más y en fila india fueron pasando frente a una ventanilla donde, individualmente,  les fueron entregando un cheque por la venta de su esperma  al banco de semen de esa clínica, que realmente pagaba muy, pero muy bien, por este producto tan apreciado en el mercado.

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Luego, a la velocidad máxima permitida, volvieron donde sus esposas a entregarles, a cada una de ellas, el cheque que tanto necesitaban, y que todos estaban de acuerdo que les pertenecía, puesto que el producto vendido también, de alguna forma era propiedad de ellas.


 

Incluido en libro: Cuentos de Vientonorte
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